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Crónica de un 14 de febrero diferente


La celebración del día del amor en este año 2013 tuvo una connotación diferente para mi pequeña familia. Davisín fue protagonista, lo adelanto, pero junto a mi esposo David, el nene y yo estuvieron otras personas maravillosas que les mostraré.



La sorpresa de tan hermoso agasajo llegó de la mano de la Iglesia Católica en Santiago de Cuba a través de un proyecto llamado “Niños con capacidades especiales”. Sin dudas una obra de infinito amor que lleva apoyo espiritual y material a niños especiales como su nombre lo indica.


Asistimos pensando que era una reunión de orientación, y cual no fue la sorpresa de los familiares y los niños cuando se nos comunicó que celebraríamos el día del amor y la amistad, sin más adelantos que la certeza de que la jornada depararía agradables sorpresas.


Hubo palabras de aliento de la mano del Padre Yosbel, Sonrisas y cariño de la Responsable de la Pastoral Asistencial de Salud (PAS) Rosa María, consejos sobre el cuidado de los niños para evitar complicaciones de salud y hacerles la vida más cómoda de la mano del Dr. Preves.


Pero la alegría se hizo inmensa cuando los niños advirtieron la llegada del Payaso Doctor y su ayudante la Payasita Enfermera. La algarabía fue indescriptible, y aunque algunos pequeños no mostraron su mejor sonrisa estamos seguros que en su cabecita y su corazón se percataron que era un día diferente en sus vidas.


El agradecimiento de la familia y los niños fue evidente, y, el propósito de los organizadores se cumplió: llevar amor a estos pequeños seres que vinieron a este mundo para poner a prueba nuestra capacidad de amar.



Davisín: una nueva historia que compartir

Davisín

Ser una persona especial generalmente tiene sus ventajas: ser reconocido, disfrutar de privilegios, poseer cualidades envidiables. Pero ninguna de estas se aplica a la historia de mi Davisín. Él es una persona especial por sobreponerse a la enfermedad que padece, por se amado con locura por su familia, por desatar buenos sentimientos en todo el que lo conoce: bondad, solidaridad, amor.

Pero el ser un niño especial, que convive con el síndrome de Werning Hoffman, también nos lleva a los que estamos a su alrededor a valorar todas las pequeñas cosas o cambios que se producen en la niñez, que a veces por comunes pasan inadvertidos para otros padres, abuelos y tíos.

Les cuento que la nueva historia que hoy comparto hizo que a Nela, la superabuela de Davisín le subiera la presión arterial, a mi me diera un ataque de alegría y a su padre, abuelos y tío les causara tal asombro que no salían de la sorpresa: “a Davisín se le cayó su primer diente”.

Sí, que nadie me acuse de exagerada, es motivo de alegría y euforia. Significa que un niño que según los especialistas está destinado a una vida llena de penurias y padecimientos hasta la muerte, con apenas dos años de esperanza de vida, sobrepasó los pronósticos y entró en una nueva etapa de vida. Es duro para mí admitir esto, pero me da fuerzas para continuar en esta carrera por la vida de Davisín.

Es un regalo, una dicha y una esperanza. Llegó en un momento de ansiedad y trajo la calma, pues apenas me adaptaba a la idea de que no pudiera asistir a la escuela como los niños de su edad que ya cursan el preescolar. Una nueva tarea para la madre, que después de ser periodista tuvo que aprender a ser fisioterapeuta, logopeda, defectóloga, psicóloga y médica, ahora también tiene que ser maestra.

Espero les cause alegría esta nueva historia de Davisín, un niño con cara de hombre como dice su tía Coral, una colega.

Davisín: el amor, la mejor de las terapias

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El cumplimiento del deber es motivo de satisfacción para todo cubano digno, pero cuando este lleva como elemento fundamental una gran carga de amor, el regocijo es mayor. Tal es el caso del joven fisioterapeuta santiaguero Yordanis Jiménez Agüero, por cuyas manos pasa la esperanza de muchos niños y sus familiares.

Un ejemplo de ello es el pequeño Davisín, aquejado de una atrofia muscular espinal tipo 1, quien a causa de las características de su diagnóstico requiere atención en su propio hogar. Por ello no es raro verlos juntos en la sala de la casa realizando ejercicios encaminados a fortalecer cada parte de su pequeño cuerpo.

Para Davisín es este uno de los momentos más importantes del día, pues también lo dedican a estimular su sistema respiratorio, bastante comprometido por la enfermedad. Risas, mimos, y hasta algunas lágrimas en desaprobación de algún que otro ejercicio, son manifestaciones frecuentes en el niño, que a pesar de todo ve a su fisioterapeuta con ojos de familiaridad.

Yordanis Jiménez Agüero ve en la terapia física y la rehabilitación un modo de ayudar a cualquier persona que lo necesite. Con 7 años de experiencia laboral se desempeña en el Policlínico Josué País García del Centro Urbano Abel Santamaría en Santiago de Cuba. Para él el dominio de la Medicina Natural y Tradicional y los diferentes equipos destinados a la electroterapia han sido de gran ayuda en su trabajo.

Hoy Davisín, con cuatro años de edad, es uno de los tantos niños de Yordanis, joven fisioterapeuta cubano que reconoce en el amor la mejor de las terapias.

Davisín: El mayor reto de mi vida

davisin-en-su-coche-2A partir de hoy comenzaré a compartir las historias relacionadas con mi tesoro más preciado, un niño excepcional, luchador, y lleno de amor, que logra día a día llenarme de felicidad con su hermosa sonrisa. David Manuel Bell González, para ti mi inspiración y todo mi corazón.

Dedicado a todas las personas especiales en cualquier parte del mundo, cuyas historias merecen ser contadas. No están solas en su lucha por la vida, esta es una carrera cuya meta está un paso más cerca cada vez.

¿Qué es el Síndrome de Werdning Hoffman? Pregunta que estoy segura que la mayoría no sabrá responder sin consultar algún especialista, libro o navegar por los buscadores de la red. Pues yo solo les confieso que a mí me sucedió lo mismo cuando el 12 de septiembre de 2007 la genetista que atendía a mi hijo escribía estas palabras en su historia clínica.

Así comenzaron mis angustias incluso antes de saber los resultados del estudio genético. Pero también comenzó a brotar en mí una fuerza inimaginable y llena de esperanzas. La llamada de la doctora confirmando “POSITIVO”, fue recibida sin lágrimas expresas, pero con el alma desgarrada de dolor. Sin embargo mi Davisín me sonreía como siempre, ajeno al dolor y la desesperación que inquietaba a su madre.

Luego vendría una etapa difícil e imposible de soslayar: explicar a toda la familia, cubanos medios y bastante alejados del sector de la salud, en qué consistía esa enfermedad tan rara y cuáles eran las expectativas. ¿Cómo se convence a alguien de que un ser querido puede dejarnos de un momento a otro?

Lo primero es conocer la enfermedad y sus implicaciones. Para ello les propongo uno de los tantos artículos que he encontrado durante mis investigaciones.

Descripción en lenguaje coloquial:
Las atrofias musculares espinales son un grupo de trastornos neurodegenerativos genéticos, producidos por la afectación selectiva de las motoneuronas del asta anterior de la médula espinal, que presentan un cuadro clínico caracterizado por debilidad muscular, atrofias (disminución de volumen y peso de un órgano) musculares por denervación, disminución o pérdida de los reflejos musculares, hipotonía (tono anormalmente disminuido del músculo) y en muchos casos fasciculaciones (espasmos que afectan a grandes grupos de fibras musculares) de los músculos de la lengua. Afectan a todas las edades sin preferencia de sexo y pueden resultar fatales.

Según la edad de comienzo de los signos clínicos y la severidad de la enfermedad se clasifican en tres grupos:
a.- Atrofia muscular espinal infantil:
1.- Atrofia muscular espinal infantil tipo I, o enfermedad de Werdnig Hoffmann.
2.- Atrofia muscular espinal infantil tipo II o forma intermedia.
3.- Atrofia muscular espinal infantil tipo III o enfermedad de Kugelber Welander.

b.- Atrofia muscular juvenil ligada al cromosoma X o enfermedad de Kennedy, de comienzo en la adolescencia.

c.-Atrofia muscular espinal del adulto de comienzo entre los 17 y 55 años.

La enfermedad de Werdnig Hoffmann o atrofia muscular espinal infantil tipo I, es la forma clásica y la más grave de la atrofia muscular espinal infantil; por su frecuencia es la segunda enfermedad autosómica recesiva fatal, después de la fibrosis quística.
Se calcula una incidencia de 1/10000 nacidos vivos, con una frecuencia de portadores (que llevan una sola copia del gen mutado, por lo que no padecen la enfermedad) entre 1/40 a 1/60.
Las manifestaciones clínicas pueden comenzar antes de los 6 primeros meses de vida y los niños nunca llegan a poderse sentar. Presentan hipotonía generalizada severa, llanto débil y dificultades para chupar, mamar y respirar así como para la deglución de los alimentos, paresia (parálisis ligera o incompleta), las extremidades inferiores adoptan la típica postura “en ancas de rana” o “en libro abierto”, hiporreflexia (falta de reacciones reflejas); frente estrecha, orejas de implantación baja con enrollamiento del hélix bilateral, pliegue antimongoloide (el canto externo del ojo más bajo que el canto interno), micrognatia (mandíbula anormalmente pequeña), retrognatia (deformidad de la mandíbula, que vista de perfil, parece desplazada hacia atrás), fasciculaciones en la lengua; anomalías de los pliegues de flexión palmar y plantar, clinodactilia (arqueamiento permanente de un dedo) del quinto dedo de ambas manos y abundantes secreciones con dificultad respiratoria franca.
Los niños presentan un deterioro progresivo que termina con la muerte, como consecuencia de fallo respiratorio, entre el primer y segundo años de vida.

La atrofia muscular espinal infantil tipo II o forma intermedia, aparece antes de los 2 años de edad. Los pacientes tienen unas expectativas de vida superiores a la de tipo I, generalmente sobreviven hasta la adolescencia y llegan a caminar, aunque con gran dificultad.
La atrofia muscular espinal infantil tipo III o enfermedad de Kugelberg Welander, aparece antes de los 18 meses de edad. Los niños son capaces de caminar durante algún tiempo pero, por regla general, acaban confinados en una silla de ruedas.
En cualquiera de los tres tipos infantiles el diagnóstico de sospecha es fundamentalmente clínico. En el electromiograma (registro de la actividad eléctrica del músculo esquelético) aparecen hallazgos compatibles con afectación del asta anterior de la médula espinal. La biopsia (operación que consiste en extirpar en el individuo vivo un fragmento de órgano o de tumor con objeto de someterlo a examen microscópico) muscular demuestra atrofia de fibras musculares estriadas difusas y se observan fibras aisladas hipertróficas y atrofia muscular neurógena. El diagnóstico se confirma con el estudio cromosómico.

Se hereda como un rasgo genético autosómico recesivo, se han localizado dos genes en el brazo largo del cromosoma 5 (5q13.1) el gen SMN (supervivencia de la motoneurona) y el gen NAIP (proteína inhibidora de la apoptosis neuronal), más frecuente en la atrofia muscular espinal infantil tipo I. La alteración genética más frecuente es la deleción (pérdida total o parcial del material genético), correspondiendo las formas clínicas más leves de la enfermedad, con deleciones menores, fundamentalmente del gen SMN”.
Autores y fecha de última revisión: Drs. A. Avellaneda, M. Izquierdo; Enero-2004
Esta es una explicación bastante resumida de la enfermedad con mi hijo y toda la familia convive. Coincide en su esencia con otras fuentes consultadas.

Pero mi objetivo no es dictar una conferencia, sino compartir las vivencias de Davisín. Sin embargo es preciso explicarle su estado de salud para que se hagan una mejor idea de porque les digo que su vida es un desafío.

Parálisis cerebral espástica, hipotonía generalizada e hipo acucia severa son algunas de las afecciones que acompañan a la atrofia muscular espinal de mi niño. Pero también la enfrentan la alegría, el amor y la perseverancia, cualidades todas fáciles de apreciar en su convivencia diaria.

Sin dudas ayudar a un niño a vivir feliz cada segundo en estas condiciones es un reto para cualquier madre.