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Davisín, un viaje y mucho agradecimiento

“Guardiancillo magnánimo,
La no cerrada
Puerta de mi hondo espíritu
Amante guardas”
José Martí

Hoy quiero compartir una noticia que trajo esperanza a mi existencia y calidad de vida a la de mi pequeño Davisín, por mucho el protagonista de las mejores historias que he escrito en los últimos tiempos.

Pero lo primero es decir que hace exactamente un mes que no publicaba ningún comentario en este espacio y realmente me causa mucho pesar. Me faltaba la inspiración. Sin embargo les digo que casi a diario reviso las actualizaciones de mis colegas, y me satisface la variedad temática que ha alcanzado blogcip.

Luego de este paréntesis necesario, vuelvo a Davisín y al día que recibí la noticia de que ya podía recoger su coche, tan esperado y necesario, en la capital del país. Se preguntarán porqué tanto alboroto por un coche, y yo les explico que este es uno especial para niños discapacitados y que no se produce ni comercializa en Cuba.

Todo el mérito en esta oportunidad es para la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, institución que desde 2002 lleva a cabo un programa de ayuda que incluye la compra y entrega gratuita de estos coches a niños con parálisis cerebral severa. El mismo comenzó con carácter comunitario para los discapacitados del Centro Histórico de la capital cubana y hoy se extiende a todo el país.

El proyecto beneficia ya a cientos de familias y resalta los más profundos valores del ser humano. El coche o silla de ruedas infantil modelo nido que le entregaron a Davisín, en esta ocasión le llega también a 90 niños más. Suman ya cientos las familias beneficiadas.

Sin embargo para que mi Davisín hoy disfrute mejor la belleza de todo lo que le rodea, gracias a la perspectiva que le brinda su coche, también es merecido el agradecimiento a los compañeros de la Oficina de Reservaciones de Cubana de Aviación en Santiago de Cuba y de la lista de espera de ASTRO en la Terminal La Coubre de Ciudad de la Habana, quienes facilitaron un viaje de ida y regreso rápido y confortable.

Pero tampoco puede faltar el cariño y la gratitud para los amigos, y los compañeros de trabajo, y porqué no para aquellos que sin conocerlo han ayudado a hacer posible tan noble propósito.

Nada, que cuando menos lo esperamos, de algún lugar nos llega una buena nueva. Y este es mi consejo para todos los que como yo viven una situación extrema. Pues en este periodo ausente viví momentos de mucha agonía al sentir que las fuerzas decaían al tener que llevar al niño mío en brazos a todos lados. No pierdan la esperanza que saber que habrá un mañana mejor nos da fuerzas, no es un simple dicho popular, es una experiencia, se los digo yo.
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