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Davisín tuvo su día de la infancia, entre princesas y bailarinas españolas

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Entre princesas, bailarinas españolas, magos, payasos y mucha alegría pasó el día de la infancia el pequeño Davisín. Pareciera que todos los momentos difíciles afrontados a lo largo de sus 10 años se desvanecen al ver su sonrisa y sus ojotes tan abiertos como tratando de no dejar escapar ni un solo instante de magia.

Y es que acostumbrado a la tranquilidad del hogar y el día a día solo con la familia, se pudiera decir que es este un momento mágico para él, algo soñado, pues ciertamente estar entre globos, niños y canciones, además de cantar las felicidades con un gran pastel delante es sin dudas la vida misma para cualquier infante.

Las gracias a la gerencia de Artex de Santiago de Cuba por propiciar el momento, a la dirección de Tele Turquino, mi centro de trabajo por la colaboración, en especial al chofer Mulet.

Las palmas para el payaso Rasputín y para la Compañía Arcoiris por el bello espectáculo.

Un beso enorme para el Davisín por portarse bien, y un troofeo para abuelita Nela y papá David por estar siempre conmigo en esta travesía.

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Davisín y el derecho a ser feliz

Hoy, cuando en el mundo se celebra el día de los derechos humanos, comparto con ustedes algunas de las instantáneas más recientes de mi tesoro Davisín, que sin dudas demuestran como goza de uno de los derechos más importantes en esta vida: el derecho a ser feliz y tener una niñez plena, donde ni siquiera los inconvenientes médicos pueden impedir que un niño disfrute del juego, los amigos y la familia.

davisín toca la guitarra

Con papá en el carrusel

Con mamá en el barco

Davisín se divierte con sus amigos

davisin disfruta en la playa

davisín es amado por su familia: junto a su tio y prima

Davisín en el acuario

Davisín en la playa casonal

Junto a sus amigos se divierte

Crónica de un 14 de febrero diferente


La celebración del día del amor en este año 2013 tuvo una connotación diferente para mi pequeña familia. Davisín fue protagonista, lo adelanto, pero junto a mi esposo David, el nene y yo estuvieron otras personas maravillosas que les mostraré.



La sorpresa de tan hermoso agasajo llegó de la mano de la Iglesia Católica en Santiago de Cuba a través de un proyecto llamado “Niños con capacidades especiales”. Sin dudas una obra de infinito amor que lleva apoyo espiritual y material a niños especiales como su nombre lo indica.


Asistimos pensando que era una reunión de orientación, y cual no fue la sorpresa de los familiares y los niños cuando se nos comunicó que celebraríamos el día del amor y la amistad, sin más adelantos que la certeza de que la jornada depararía agradables sorpresas.


Hubo palabras de aliento de la mano del Padre Yosbel, Sonrisas y cariño de la Responsable de la Pastoral Asistencial de Salud (PAS) Rosa María, consejos sobre el cuidado de los niños para evitar complicaciones de salud y hacerles la vida más cómoda de la mano del Dr. Preves.


Pero la alegría se hizo inmensa cuando los niños advirtieron la llegada del Payaso Doctor y su ayudante la Payasita Enfermera. La algarabía fue indescriptible, y aunque algunos pequeños no mostraron su mejor sonrisa estamos seguros que en su cabecita y su corazón se percataron que era un día diferente en sus vidas.


El agradecimiento de la familia y los niños fue evidente, y, el propósito de los organizadores se cumplió: llevar amor a estos pequeños seres que vinieron a este mundo para poner a prueba nuestra capacidad de amar.



Davisín y el cumpleaños de su amiguito Leodanys

Este domingo Davisín vivió una de sus jornadas de ensueño: asistió al cumpleaños de su amiguito más cercano, Leo. Estoy segura que globos, piñatas y niños en un constante ir y venir rondará su cabecita durante toda la noche.

Todo fue una carrera para llegar a tiempo pues tuve trabajo y otros importantísimos problemas que solucionar antes del regreso a casa: la hora pactada para tan importante acontecimiento era las 4:00 pm.

Llegué a la escalera que da acceso al apartamento de mis padres, donde vivimos también, y ya todo estaba listo pues la fiestesita era en el apartamento de la planta baja. Rápidamente Leíto, el homenajeado todo engalanado, se me acercó y me dijo:”Yuli hoy es mi cumpleaños al tiempo que hacía notar sus galas”, y al darle un beso y decirle cuán bonito estaba preguntó: ¿Y Davisín?

Con la promesa de que no tardaba en bajarlo continué camino a casa y luego de refrescar con un baño el ajetreo del día, dispuse la ropa del pequeño Davisín que al instante se percató que había paseo en los planes y los ojitos le brillaban lleno de euforia. Creo que hasta intentó hablar. Emoción que fue mayor al ver su coche en la puerta de salida.

Con la ayuda de su tío llegamos al cumpleaños 5 de Leo, y el bullicio en principio lo impresionó y estuvo algo tenso. Sin embargo sonrió al cantar las Felicidades, y degustó su rico kake sin chistar. Luego llegó la hora de la piñata y al percatarse su otro amiguito Danny, de 10 años de edad, que Davisín no podía participar, levantó la voz por sobre el resto de los peques, “Yuli no te preocupes que yo le cojo a Davisín”. Yen efecto compartió con él lo alcanzado.

Luego el Davisín se relajó en buen cubano y olvidó el miedo a tantos niños juntos corriendo, bailando y gritando; comenzó a reír a los que se le acercaban y a guiñar a las muchachas grandes, pues son sus preferidas. También mostró a cuantos pudo su boca, nariz y ojos: partes del rostro que ya aprendió a identificar y saca excelente cuando alguien lo examina.

Llegada la hora de su comida nos retiramos globo en mano y al llegar a casa el nené mostró mediante el llanto no estar nada conforme, por lo que retornamos a la fiesta hasta que él se sintió satisfecho (hasta tomó sopita en casa de su amiguito Leo para que vieran lo bien que come el niño).

Lamentablemente no tengo fotos para mostrar de este hermoso día, pues al llegar la madrina del cumpleañero con la cámara fotográfica este le pidió que dejara las fotos para después que el durmiera y se despertara. Nada que eso de dejar constancia de lo sucedido es definitivamente algo de los adultos, para los niños lo importante es disfrutar y vivir hasta la saciedad los momentos felices.

Davisín: una nueva historia que compartir

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Ser una persona especial generalmente tiene sus ventajas: ser reconocido, disfrutar de privilegios, poseer cualidades envidiables. Pero ninguna de estas se aplica a la historia de mi Davisín. Él es una persona especial por sobreponerse a la enfermedad que padece, por se amado con locura por su familia, por desatar buenos sentimientos en todo el que lo conoce: bondad, solidaridad, amor.

Pero el ser un niño especial, que convive con el síndrome de Werning Hoffman, también nos lleva a los que estamos a su alrededor a valorar todas las pequeñas cosas o cambios que se producen en la niñez, que a veces por comunes pasan inadvertidos para otros padres, abuelos y tíos.

Les cuento que la nueva historia que hoy comparto hizo que a Nela, la superabuela de Davisín le subiera la presión arterial, a mi me diera un ataque de alegría y a su padre, abuelos y tío les causara tal asombro que no salían de la sorpresa: “a Davisín se le cayó su primer diente”.

Sí, que nadie me acuse de exagerada, es motivo de alegría y euforia. Significa que un niño que según los especialistas está destinado a una vida llena de penurias y padecimientos hasta la muerte, con apenas dos años de esperanza de vida, sobrepasó los pronósticos y entró en una nueva etapa de vida. Es duro para mí admitir esto, pero me da fuerzas para continuar en esta carrera por la vida de Davisín.

Es un regalo, una dicha y una esperanza. Llegó en un momento de ansiedad y trajo la calma, pues apenas me adaptaba a la idea de que no pudiera asistir a la escuela como los niños de su edad que ya cursan el preescolar. Una nueva tarea para la madre, que después de ser periodista tuvo que aprender a ser fisioterapeuta, logopeda, defectóloga, psicóloga y médica, ahora también tiene que ser maestra.

Espero les cause alegría esta nueva historia de Davisín, un niño con cara de hombre como dice su tía Coral, una colega.

Davisín: el amor, la mejor de las terapias

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El cumplimiento del deber es motivo de satisfacción para todo cubano digno, pero cuando este lleva como elemento fundamental una gran carga de amor, el regocijo es mayor. Tal es el caso del joven fisioterapeuta santiaguero Yordanis Jiménez Agüero, por cuyas manos pasa la esperanza de muchos niños y sus familiares.

Un ejemplo de ello es el pequeño Davisín, aquejado de una atrofia muscular espinal tipo 1, quien a causa de las características de su diagnóstico requiere atención en su propio hogar. Por ello no es raro verlos juntos en la sala de la casa realizando ejercicios encaminados a fortalecer cada parte de su pequeño cuerpo.

Para Davisín es este uno de los momentos más importantes del día, pues también lo dedican a estimular su sistema respiratorio, bastante comprometido por la enfermedad. Risas, mimos, y hasta algunas lágrimas en desaprobación de algún que otro ejercicio, son manifestaciones frecuentes en el niño, que a pesar de todo ve a su fisioterapeuta con ojos de familiaridad.

Yordanis Jiménez Agüero ve en la terapia física y la rehabilitación un modo de ayudar a cualquier persona que lo necesite. Con 7 años de experiencia laboral se desempeña en el Policlínico Josué País García del Centro Urbano Abel Santamaría en Santiago de Cuba. Para él el dominio de la Medicina Natural y Tradicional y los diferentes equipos destinados a la electroterapia han sido de gran ayuda en su trabajo.

Hoy Davisín, con cuatro años de edad, es uno de los tantos niños de Yordanis, joven fisioterapeuta cubano que reconoce en el amor la mejor de las terapias.

Davisín y los demonios de la vida

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” Tú flotas sobre todo,
Hijo del alma”
José Martí

Muchos son los reclamos de algunos lectores sobre la ausencia de noticias relacionadas con Davisín en el 2010. Otros se preguntan cómo le va a esta madre periodista en su afán de comunicar al mundo las peculiaridades de su vida junto a un ser que a todas luces se revela especial.

Pues les cuento que los demonios de mi vida definitivamente no han sido lo suficientemente fuertes ante la sonrisa cómplice de ese niño que en una ocasión confesé que es mi mayor tesoro. Como todo ser humano tengo momentos en los que sucumbo a los deseos de dejar el tiempo correr como simple espectadora. Pero vuelve Davisín y me hace tomar parte en el asunto.

Hoy les propongo reflexionar sobre un tema donde como siempre el protagonista solo puede ser uno, ¿acaso tengo que nombrarlo?

Sin más dilaciones les diré que recientemente una colega santiaguera, quien por cierto ya tiene su propio blog, tema para otro material, me comentaba su interés de hacer un reporte sobre la familia cubana de estos tiempos, pero enfocada a los roles del hombre y la mujer en la misma. Esta idea me dejó pensativa y aunque no pretendo robarla en lo más mínimo me hizo pensar en la mía, en la de mi vecina del apartamento de enfrente, la de mi tía de Holguín, la de mi amiga Celia, etc, etc, etc; pero no pude evaluar el desempeño de los roles y me vi obligada a enfocarme en la composición.

Y sin llegar a conclusiones científicas, pues me imagino muchos especialistas en la materia lo hagan, creo que es realmente un fenómeno a todas luces. Miren, ninguna de ellas se compone de mamá, papá e hijo(s). Y como no tengo licencia para hablar de las otras allá mi mejor ejemplo.

Este núcleo familiar, donde se desarrolla la vida de Davisín, se compone de abuelo, abuela, tío, madre y por supuesto Davisín. ¿Pero es que acaso este bebé no tiene padre?, sí, por supuesto que sí, y lo quiere mucho y está casado con su mamá, y comparte buena parte del tiempo con él, aunque no vive. El tío también le dio a Davisín un primito, que también pasa algunos días a su lado.

Y muchos se preguntarán ¿Dónde está el problema aquí? La explicación simple es que Davisín es hijo de un matrimonio que convive separado por cuestión de espacio y falta de oportunidad. Un área de 5 x 3 metros es a la vez habitación, oficina de trabajo y sitio de reunión familiar.

La explicación compleja es que la situación de la vivienda en Cuba continúa entre los principales temas a solucionar en los momentos actuales. Es uno de los tantos problemas que hacen del ingenio humano una bendición y de la capacidad creativa de los cubanos una voluntad.

Lo agradable en esta familia de Davisín, como muchas en este país, es que lo atípico de la misma no interfiere en el cariño ni en los sentimientos, componente esencial para su desarrollo feliz, y para que salga airoso en esta disputa con los demonios de mi vida.

Davisín y el año nuevo

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El inicio de un nuevo año siempre es motivo de alegría. La familia y los amigos se reúnen, se felicitan, se desean éxito y mucha salud. Pero también va acompañado de metas, proyectos y deseos.
Por ello el saludo de Davisín al 2010 con una sonrisa, fue el mayor de los regalos para toda la familia, el mejor de los augurios. Hubo risas, abrazos, besos y hasta lágrimas, como estoy segura sucedió en la mayoría de los hogares de Cuba.
Momentos íntimos que fue posible compartir con amigos, conocidos y la gente común en las posteriores actividades festivas que se pusieron a disposición del pueblo de esta isla que conmemoró un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución Cubana. Plazas, parques, calles y centros recreativos conocieron una vez más de la alegría y el bullicio de la gente de esta tierra.
Para los niños juegos tradicionales, cantorías y actividades deportivas en todas las comunidades. Y por supuesto que Davisín disfrutó junto al resto de los niños, tuvo su obsequio de año nuevo y les desea a todos un feliz año 2010. Un año que sin dudas será mejor para todos.

Davisín, un viaje y mucho agradecimiento

“Guardiancillo magnánimo,
La no cerrada
Puerta de mi hondo espíritu
Amante guardas”
José Martí

Hoy quiero compartir una noticia que trajo esperanza a mi existencia y calidad de vida a la de mi pequeño Davisín, por mucho el protagonista de las mejores historias que he escrito en los últimos tiempos.

Pero lo primero es decir que hace exactamente un mes que no publicaba ningún comentario en este espacio y realmente me causa mucho pesar. Me faltaba la inspiración. Sin embargo les digo que casi a diario reviso las actualizaciones de mis colegas, y me satisface la variedad temática que ha alcanzado blogcip.

Luego de este paréntesis necesario, vuelvo a Davisín y al día que recibí la noticia de que ya podía recoger su coche, tan esperado y necesario, en la capital del país. Se preguntarán porqué tanto alboroto por un coche, y yo les explico que este es uno especial para niños discapacitados y que no se produce ni comercializa en Cuba.

Todo el mérito en esta oportunidad es para la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, institución que desde 2002 lleva a cabo un programa de ayuda que incluye la compra y entrega gratuita de estos coches a niños con parálisis cerebral severa. El mismo comenzó con carácter comunitario para los discapacitados del Centro Histórico de la capital cubana y hoy se extiende a todo el país.

El proyecto beneficia ya a cientos de familias y resalta los más profundos valores del ser humano. El coche o silla de ruedas infantil modelo nido que le entregaron a Davisín, en esta ocasión le llega también a 90 niños más. Suman ya cientos las familias beneficiadas.

Sin embargo para que mi Davisín hoy disfrute mejor la belleza de todo lo que le rodea, gracias a la perspectiva que le brinda su coche, también es merecido el agradecimiento a los compañeros de la Oficina de Reservaciones de Cubana de Aviación en Santiago de Cuba y de la lista de espera de ASTRO en la Terminal La Coubre de Ciudad de la Habana, quienes facilitaron un viaje de ida y regreso rápido y confortable.

Pero tampoco puede faltar el cariño y la gratitud para los amigos, y los compañeros de trabajo, y porqué no para aquellos que sin conocerlo han ayudado a hacer posible tan noble propósito.

Nada, que cuando menos lo esperamos, de algún lugar nos llega una buena nueva. Y este es mi consejo para todos los que como yo viven una situación extrema. Pues en este periodo ausente viví momentos de mucha agonía al sentir que las fuerzas decaían al tener que llevar al niño mío en brazos a todos lados. No pierdan la esperanza que saber que habrá un mañana mejor nos da fuerzas, no es un simple dicho popular, es una experiencia, se los digo yo.
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