
Junto con la inauguración del Centro Cultural Francisco Prat Puig, de la Oficina del Conservador de la Ciudad en Santiago de Cuba, el 1 de agosto de 2003, fue necesario concebir un Proyecto Sociocultural, que como instrumento teórico metodológico posibilitara la interacción institución-comunidad y respondiera tanto a la misión del centro como a las necesidades reales y particularidades propias de la entidad y de la comunidad participante.
Dentro de este Proyecto de Promoción Sociocultural, nace en octubre de 2004, el proyecto de promoción expositivo “Vida Cotidiana y Patrimonio Cultural”, realizado en nuestra institución con el propósito de comprometer al hombre moderno con su historia cotidiana y su patrimonio cultural.
Dicho proyecto expositivo, por una parte, vincula la vida cotidiana, colmada en su constante devenir de innumerable aspectos que matizan y diversifican la interrelación de los seres humanos entre sí y su entorno, con la exhibición sui géneris de objetos de alto valor estético y cultural, estrechamente relacionados con las tradiciones, costumbres y hábitos de la vida diaria de épocas anteriores en nuestra ciudad y el país. Por otro lado, responde a la urgente necesidad de promover entre las diferentes generaciones de la ciudad, la vida y obra del Dr. Francisco Prat Puig, en particular su labor de coleccionista e incansable defensor del patrimonio cultural, como legado vivo y fundamental para la consolidación de nuestra identidad.
Para el logro de una mayor solidez en los presupuestos museológicos, que presiden la clasificación histórico-artístico de los objetos museales expuestos se ha promovido la interrelación con especialistas y expertos en el campo de la ciencias del arte y el trabajo museal. Entre ellos se destacan académicos y profesionales del Departamento de Artes de la Universidad de Oriente y del Centro Provincial del Patrimonio Cultural, específicamente del Museo de Ambiente Histórico Cubano; así como una experiencia particular que incluyó la integración con especialista del Museo Provincial Ignacio Agramonte, de Camagüey. Quienes junto a las especialistas del Centro Cultural Francisco Prat Puig, de la Oficina del Conservador de la Ciudad en Santiago de Cuba, han logrado consolidar una idea que viene a llenar un espacio creado por la no existencia en la ciudad de un museo dedicado a preservar y mostrar el patrimonio local del siglo XX.
Cuatro ediciones expositivas con niveles de calidad cada vez más elevados en materia de organización, participación de la comunidad y repercusión pública avalan los propósitos del proyecto de promoción expositivo “Vida Cotidiana y Patrimonio Cultural”: “Modos de la Moda” octubre 2004, “Si de belleza y aseo se trata” noviembre 2006, “El arte también entra por la Cocina” noviembre 2007 y “La sala de mi casa es patrimonial” noviembre 2009.
Hasta la tercera muestra se contabilizaron 1655 visitantes, la participación de 60 familias y 10 instituciones con un total de 973 exponentes. En esta ocasión se incluyó por primera vez en este proyecto expositivo la modalidad de CONCURSO, lo cual propició, no sólo una mayor participación de los propietarios particulares, sino que sirvió para dar mayor connotación al hecho cultural al convertir al público visitador en observador-participante.
De esta manera, el hecho de dar su voto por el objeto más gustado, afianzó el nivel de observación de los detalles formales, el interés por conocer la historia, origen y función de las piezas, así como el nivel de conservación y originalidad de los objetos expuestos. Muchas personas recorrieron en más de una ocasión la sala de exposición, para hacer su elección, y algunos la visitaron más de una vez.
El Jurado entregó cuatro PREMIOS: Objeto más antiguo, Objeto más Conservado, Objeto más Original, y Objeto más curioso, así como varias menciones en cada uno de los casos. Se dio a conocer el PREMIO de la Popularidad, dado por el público visitante.
Entre los logros de “Vida Cotidiana y Patrimonio Cultural” están la revitalización del conocimiento y reconocimiento del valor cultural, así como la importancia de su conservación, de un elevado número de objetos pertenecientes al patrimonio familiar de la ciudad; el incentivo cada vez en mayor número de la participación e integración de propietarios particulares e institucionales en el proyecto, lo que redunda en un indicador de la motivación e interés de dichos colaboradores; y la divulgación de la vida y obra del Dr. Francisco Prat Puig y se garantiza la continuidad de su labor como coleccionista y conservador del patrimonio cultural mueble local, nacional y universal.





