Archivo por meses: Noviembre 2009

Uniforme verde olivo: orgullo de una ciudad

El alzamiento del 30 de noviembre en Santiago pasó a la historia de Cuba como uno de los eventos trascendentales de la última gesta libertaria. La firmeza de los combatientes, la heroicidad de todo un pueblo y el cumplimiento del deber se entrelazan para mostrar el camino hacia la victoria definitiva.

Pero también enmarca un momento significativo que constituyó motivo de orgullo para todos los que de una forma u otra tomaron parte en los acontecimientos: el uso por primera vez del uniforme verde olivo. El mismo desde entonces acompañaría a los luchadores cubanos hasta el primero de enero de 1959.

Cuentan algunos de los protagonistas que Frank País lo usó desde la noche anterior a los hechos, y que cuando ocuparon la casa de Santa Lucía y San Félix, devenida Cuartel General, “estaba radiante y su rostro estaba como iluminado.”

“El combate estaba en progreso y las órdenes se impartían a la vez que se recibían informes”. Santiago todo era señal de que las ideas justas pronto se impondrían. “Y aunque militarmente fracasó la acción, si se tiene en cuenta que el objetivo fundamental no se logró”, el cometido de distraer a las fuerzas armadas de la tiranía sí se cumplió con creces.

Y cada 30 de noviembre vuelve Santiago a honrar la valentía de aquellos jóvenes que estuvieron dispuestos a dar su vida por la Revolución. Las calles por donde se trasladaron hasta sus objetivos; las viviendas donde se refugiaron y recibieron atención médica; la gente que tomó parte antes, durante las acciones y después cuando fue preciso proteger algún joven de las garras de la tiranía, se yerguen en pie de lucha.

La ciudad adquiere entonces un matiz singular al vestir con orgullo su uniforme verde olivo, como aquel glorioso día de la historia patria.
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LA CULPA

Hace unos días experimenté una sensación de tristeza y desconcierto al ver como un grupo de compañeros, a los que aprecio por su profesionalidad y valores humanos, se refería a cuestiones preocupantes que estaban sucediendo en su centro de trabajo como si el problema fuera simplemente de “los jefes”.

Falta de motivaciones, descontento con el salario que se devenga, el desgaste que conlleva trabajar con equipamientos depauperados y las carencias materiales cotidianas en Cuba, que inevitablemente tiene su repercusión en la vida laboral.

Al escucharlos hasta tomé parte en el asunto y me puse de su lado, al fin y al cabo yo también las sufro. Sin embargo horas más tarde cuanto realmente le “puse cabeza al asunto”, como se dice en el barrio, me di cuenta de la superficialidad de algunos criterios y la parcialidad de otros.Por eso propongo analizar de conjunto el asunto en busca de respuestas a estas y otras polémicas con las que nos enfrentamos diariamente en la parada de la guagua o la cola para la tienda recaudadora de divisas, que por cierto son inmensas en Santiago de Cuba y al final tienen lo mismo.

En primer lugar quiero referirme a eso de que el problema de las empresas y los organismos son solo problemas de “los jefes”. Con respecto a esto en mi corta experiencia laboral he comprobado que muchas veces la falta de control y la ineficacia pueden llevar al abismo, pero ¿qué pasa con “los medios de producción son propiedad de la clase obrera”, estamos todo concientes de esto? ¿Por qué seguir culpando a los demás si tenemos la potestad y el deber de protegerlos? ¿Se cumple realmente con la jornada laboral, pese a todas las medidas impuestas? Y sobre la motivación, considero que no debemos dejar que ninguna causa material nos haga dejar de soñar y ser optimistas.

En relación con el salario, es un tema bastante discutido y que todavía espera una decisión gubernamental. Pues en de que hay diferencias absurdas las hay y baste solo el ejemplo de que en el medio televisivo un auxiliar de montaje o un asistente de luces con nivel medio devengue hasta el triple de un periodista, aunque este llegue a ser Master o Doctor. No se trata de menospreciar a nadie, es solo que la diferencia es abrumadora. Y por lo menos yo, y la inmensa mayoría de los cubanos estamos consientes de la situación económica del país, los daños que causa el bloqueo y que nuestro país no está ajeno a la crisis mundial. Mas creo que con todo y que cuando no llegamos nos pasamos, como reza el dicho popular. Yo soy de las que confía en la Revolución. Muchas son las cosas que se han rectificado dando muestras de humildad y honestidad.

En cuanto a las carencias materiales, creo que de esta no escapa ningún cubano. Lo que tenemos es que aportar el máximo desde nuestro pedacito para beneficio de todos, ser valientes y expresar las preocupaciones en el momento y en el lugar donde se les puedan encontrar soluciones. Y en eso de la culpa pienso entonces que hay para todos.
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Davisín, un viaje y mucho agradecimiento

“Guardiancillo magnánimo,
La no cerrada
Puerta de mi hondo espíritu
Amante guardas”
José Martí

Hoy quiero compartir una noticia que trajo esperanza a mi existencia y calidad de vida a la de mi pequeño Davisín, por mucho el protagonista de las mejores historias que he escrito en los últimos tiempos.

Pero lo primero es decir que hace exactamente un mes que no publicaba ningún comentario en este espacio y realmente me causa mucho pesar. Me faltaba la inspiración. Sin embargo les digo que casi a diario reviso las actualizaciones de mis colegas, y me satisface la variedad temática que ha alcanzado blogcip.

Luego de este paréntesis necesario, vuelvo a Davisín y al día que recibí la noticia de que ya podía recoger su coche, tan esperado y necesario, en la capital del país. Se preguntarán porqué tanto alboroto por un coche, y yo les explico que este es uno especial para niños discapacitados y que no se produce ni comercializa en Cuba.

Todo el mérito en esta oportunidad es para la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, institución que desde 2002 lleva a cabo un programa de ayuda que incluye la compra y entrega gratuita de estos coches a niños con parálisis cerebral severa. El mismo comenzó con carácter comunitario para los discapacitados del Centro Histórico de la capital cubana y hoy se extiende a todo el país.

El proyecto beneficia ya a cientos de familias y resalta los más profundos valores del ser humano. El coche o silla de ruedas infantil modelo nido que le entregaron a Davisín, en esta ocasión le llega también a 90 niños más. Suman ya cientos las familias beneficiadas.

Sin embargo para que mi Davisín hoy disfrute mejor la belleza de todo lo que le rodea, gracias a la perspectiva que le brinda su coche, también es merecido el agradecimiento a los compañeros de la Oficina de Reservaciones de Cubana de Aviación en Santiago de Cuba y de la lista de espera de ASTRO en la Terminal La Coubre de Ciudad de la Habana, quienes facilitaron un viaje de ida y regreso rápido y confortable.

Pero tampoco puede faltar el cariño y la gratitud para los amigos, y los compañeros de trabajo, y porqué no para aquellos que sin conocerlo han ayudado a hacer posible tan noble propósito.

Nada, que cuando menos lo esperamos, de algún lugar nos llega una buena nueva. Y este es mi consejo para todos los que como yo viven una situación extrema. Pues en este periodo ausente viví momentos de mucha agonía al sentir que las fuerzas decaían al tener que llevar al niño mío en brazos a todos lados. No pierdan la esperanza que saber que habrá un mañana mejor nos da fuerzas, no es un simple dicho popular, es una experiencia, se los digo yo.
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