Juan Almeida Bosque: presente en la memoria de los cubanos

Son muchas las memorias que atesoran los cubanos del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. Compañeros de luchas, amigos entrañables, hombres y mujeres que tuvieron la oportunidad de estrechar su mano a su paso por alguna calle de esta su patria querida.

Pero existen otros como yo que lo conocieron a través de una clase de Historia de Cuba o de las líneas de un libro salido de sus propias manos. Anécdotas igual de conmovedoras e inolvidables. Y es por ello que hoy me decido a compartir la historia de cómo conocí realmente a Almeida como familiarmente le llamaran los cubanos.

No recuerdo por que vía llegó a mis manos, solo tengo la certeza de que apenas rebasaba yo los 10 u 11 años, y se desarrollaba en mí la sed insaciable de leer. Esa afición cautivadora que todavía no conocía de géneros ni de autores preferidos.

Un pequeño libro, a primera vista fácil de leer y curiosamente escrito por un personaje de la historia de mi país al que ya admiraba por sus hazañas. Fue entonces cuando de un tirón y como a quien se le acaba el tiempo comencé a leer EXILIO. Su autor: Juan Almeida Bosque.

De pronto aquel personaje histórico, tan lejano hasta la fecha, se me presentaba como un joven humilde, sencillo y amante de todo lo bello. Llegaban a mi, vivencias de los días posteriores al asalto al Cuartel Moncada, la difícil situación de los revolucionarios, la fortaleza de la familia cubana y la inminente necesidad de continuar la lucha hasta la victoria definitiva. Pero también conocí al hombre enamorado, al trabajador manual, al amigo leal. El autor se muestra ya sus dotes y sensibilidad artística.

La narración amena nos traslada a los días del forzoso alejamiento de la tierra querida y la necesidad de reorganizar la lucha, los días vividos en México y la preparación de los jóvenes cubanos. Es fácil percibir a través de estas líneas cómo se hacía cada vez más fuerte la convicción de luchar hasta vencer o morir.

Nos llegan también pasajes de la historia y la cultura de la nación que los acogió en aquellos difíciles momentos. La bondad de su gente y la belleza de sus mujeres. Esas que cautivaron a no pocos de los revolucionarios en plena juventud. Conozco a Guadalupe y a una de las más bellas historias de amor que hayan sido contadas. Amor platónico, carnal, imposible. Amor que es patria, es admiración, es compromiso.

Y es así como entre las notas del Himno Nacional y la Marcha del 26 de julio, llega a mí la emoción y la fuerza de aquellos jóvenes que como Juan Almeida Bosque partía desde México a bordo del Yate Granma, decididos a ser héroes o mártires. Historias que me llevaron a interesarme en la vida y obra de un cubano de talla universal, salido de las entrañas el pueblo y que continuará por siempre recordando a las generaciones presentes y futuras que AQUÍ NO SE RINDE NADIE.
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4 pensamientos en “Juan Almeida Bosque: presente en la memoria de los cubanos

  1. avatarDavid

    He leido hoy por primera vez tu blogs, me gusta, además de ser muy creativo, llega a lo profundo, ese sentimiento patriótico que todo revolucionario lleva consigo.

    gracias por escribir y dar a conocer al mundo lo que somos.

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